Restaurando la Competitividad de Europa

Es necesario poner a Europa en la frontera de la innovación global y completar su mercado único, según las conclusiones del Estudio denominado “Restoring EU competitiveness” presentado por el BANCO EUROPEO DE INVERSIONES (BEI) en el recientemente celebrado FORO MUNDIAL DE DAVOS, celebrado en la localidad suiza el pasado 20 al 23 de enero.

Banco Europeo de Inversiones (BEI)

Segun el citado estudio, el éxito económico de Europa reside en su capacidad para innovar y completar un mercado único con urgencia, lo cual exige medidas decisivas de los responsables políticos, inversionistas y el sector privado por igual a aumentar la competitividad de Europa para generar mayores niveles de productividad, el empleo y la prosperidad.

La competitividad es la capacidad de las empresas para movilizar y emplear eficientemente los recursos productivos necesarios para ofrecer con éxito sus productos y servicios en un entorno económico mundial. La competitividad es importante para lograr un alto nivel de vida y a largo plazo un crecimiento sostenible del producto interno bruto (PIB) construido sobre bienes y servicios.

Ello depende de la asignación eficiente de los recursos y la capacidad de millones de empresas para sobresalir en actividades donde su ventaja comparativa es mayor. Depende también de su capacidad para sacar el máximo provecho de las oportunidades del comercio mundial, maximizando el valor añadido dentro de cadenas globales de producción integradas. Las políticas públicas y las instituciones son fundamentales para la creación de un ambiente que apoye este dinamismo.

La competitividad de la UE debe ser entendida en tres niveles: 1) el entorno propicio, 2) la capacidad de las empresas para conducir y adaptarse al cambio, y 3) los resultados finales en términos de productividad, crecimiento, los resultados del comercio y el bienestar económico.

Regional-Competitiveness-Index-2013
Indice Regional de Competitividad en Europa (2013)

Los efectos de la crisis financiera ha generado debilidades estructurales y ha contribuido a una merma de la situación económica y a unos desafíos políticos que deben ser abordados; este efecto se ha acentuado con la crisis de la deuda soberana de los últimos años y se ha hecho aun más urgente por el aumento sin precedentes de la migración especialmente en el último año, lo que -con toda probabilidad- continuará en un futuro próximo.

Según el Presidente del BEI, Sr. Werner Hoyer “Si alguien se pregunta por qué Europa necesita la integración, la escala del desafío que tenemos por delante es la respuesta. Ningún país europeo podría solucionarlo por sí mismo y de forma aislada. Europa todavía tiene una base fuerte en ciencia y algunas tecnologías industriales; pero corremos el riesgo de perder el tren de las tecnologías de la próxima Revolución Industrial. En el BEI estamos comprometidos con el fortalecimiento de la competitividad de Europa, a través de importantes niveles de financiación sin precedentes para la innovación través del Fondo Europeo de Inversiones Estratégicas“.

A fin de preservar su fortaleza, la economía de la UE tiene que estar a la cabeza de la innovación mundial. Pero las inversiones en innovación sólo tienen sentido si se puede acceder a un gran mercado integrado y una infraestructura digital desarrollada; por ello la integración del mercado es la columna vertebral de la prosperidad de Europa.

Las políticas públicas pueden fomentar la competitividad abordando las ineficiencias del mercado, mediante inversiones en I+D que solo puede acometer el sector público, la promoción del capital humano, la inversión en infraestructuras, la investigación y el desarrollo de empresas innovadoras tienen efectos indirectos positivos para la economía en general, que no siempre puede ser totalmente gestionado por los inversores privados.

Son necesarias por tanto reformas estructurales para garantizar la eficiencia, la flexibilidad, la competencia y una mayor integración del mercado interior europeo fundamentales para la generación de un entorno propicio para la inversión. En ese sentido la mayoría de los proyectos han de venir del sector privado. Con el fin de catalizar la inversión privada y maximizar el impacto de los escasos fondos públicos, la política de inversión pública debe orientarse a solucionar las ineficiencias del mercado.

Los niveles de  investigación muestran claramente una alarmante brecha de innovación con los EE.UU., especialmente en tecnologías de vanguardia, como la tecnología digital y biotecnología. El estudio muestra que Europa necesita una inversión adicional de 130.000 millones de euros al año para cumplir el objetivo de la UE de invertir el 3% del PIB en investigación y desarrollo.

Adicionalmente son necesarios 90.000 millones de euros al año para mantenerse al día con la tecnología de fabricación avanzada, 35.000 millones de euros al año para que se equipare con la financiación de capital de riesgo de EE.UU, 10.000 millones de euros para los formación sobre tecnología y 65.000 millones de euros para alcanzar los objetivos de la UE para la banda ancha, la capacidad de datos y la seguridad cibernética.

A finales de este año, el BEI desarrollará el proyecto denominado “Competitiveness Lab for Europe” con el objetivo es identificar recomendaciones concretas para abordar brecha de competitividad de Europa, y sus conclusiones se presentarán en Davos en 2017.

Spain Global Competitiveness Index
Global Competitiveness Index España
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