El TTIP y su impacto en la Agricultura

Actualmente, la Comisión Europea está negociando la de Comercio e Inversión de Asociación Transatlántica (TTIP), un acuerdo que tiene como objetivo eliminar las barreras al comercio y la inversión entre la Unión Europea (UE) y los Estados Unidos de América (EE.UU.). Ambas regiones tienen industrias agroalimentarias productivas y fuertes. Sin embargo, existen importantes sensibilidades políticas.

  • En 2012, la EU28 tuvo un superávit comercial de productos agrícolas de unos 6 millones de euros con los EE.UU.. Hasta 1999, tenía un déficit comercial. Desde 1992, las exportaciones de productos agrícolas transformados han crecido de forma dinámica, mientras que las importaciones procedentes de los EE.UU. se han movido lentamente.
  • Los Estados Unidos juega un papel menor como fuente y país de destino de las importaciones agrícolas de la UE y las exportaciones, respectivamente. Alrededor del 8% de las importaciones agroalimentarias de la UE provienen de los EE.UU.; alrededor del 13% de las exportaciones agroalimentarias de la UE van a los EE.UU.. En comparación con el comercio en el sector industrial, la agricultura es cuantitativamente de importancia limitada en la actualidad las relaciones comerciales entre la UE y Estados Unidos.
  • Los Estados miembros son bastante heterogéneos en cuanto a la importancia relativa del comercio agroalimentario para sus economías. En consecuencia, en el proceso de negociación TTIP, sensibilidades con respecto a cuestiones de política comercial agrícola se distribuyen de forma desigual.

El estudio del Centre for Economic Policy Research (CEPR) de 2013, uno de los que que sirve de base para el impulso de esta iniciativa, concluye que, gracias a un tratado como el que se propone, la exportación de alimentos procesados elaborados en la UE se incrementaría en un 9%. No obstante, el mismo informe reconoce que la producción global de los sectores agrícola, forestal y pesquero únicamente se incrementaría en un 0,06 %. Dicho de forma más clara: el incremento en el flujo comercial no significará un incremento en la producción.

Además, el propio informe advierte de que en ciertos subsectores se pueden generar efectos negativos, con reducción del empleo, recomendándose estudios específicos sobre estos aspectos. Semejantes conclusiones sobre el escaso impulso a la producción agroalimentaria alcanza el estudio ECORYS que en 2009 analizó el escenario de reducción de barreras no arancelarias en el comercio entre UE y EEUU.

El informe de impacto sobre el Tratado de la propia Comisión de marzo de 2013 no incluye referencias específicas a este sector, Más recientemente, el 14 de mayo pasado la Comisión publicó en su página web su posición negociadora en cinco aspectos (productos químicos, cosméticos, vehículos, productos farmacéuticos y productos textiles), pero no se incluyeron los productos agrarios y alimentarios.

Uno de los objetivos principales del TTIP es reducir o eliminar las barreras arancelarias entre ambas zonas económicas, partiendo de la base de que en general, estas barreras tienen ya actualmente escaso peso. Dicho impacto sería negativo en el caso de la UE, ya que sus tarifas son bastante más elevadas que las de los EEUU. También señala en este trabajo la importancia de considerar las diferencias en las ayudas al sector, así como el impacto que la extensión del acuerdo a nivel mundial tendría sobre los países menos desarrollados, incapaces de aproximar el nivel de ayudas existente en la agricultura europea y norteamericana.

Para que seamos conscientes del impacto que puede tener la iniciativa de libre comercio en el sector agrario basta mostrar las grandes diferencias en las estructuras productivas entre EE y la UE. Así, mientras en EEUU existen del orden de 2.200.000 de explotaciones agrarias, en la UE hay registradas 13.700.000, con una diferencia enorme de dimensión entre ellas. Así, en EEUU la dimensión media es de 169 Ha, mientras que en la UE es de 12,6 Ha.

Esta estructura dibuja dos modelos muy diferentes de producción: un modelo agroindustrial en EEUU, con uso intensivo de los input productivos, y un modelo de agricultura familiar en la UE, con una utilización más intensiva del factor trabajo. En un escenario de libre comercio la agricultura europea se vería obligada a acelerar el proceso de concentración de la producción para mantener la competitividad, con efectos negativos importantes en el medio ambiente y en el empleo en el sector, e incrementando la desertización de las áreas rurales de Europa.

Pero además hay que reflexionar sobre los posibles beneficiarios de un acuerdo de esta naturaleza. Para ello, debemos de conocer la dualidad en la estructura de las empresas agroalimentarias en la nueva zona comercial que se pretende crear. Baste tener en cuenta este dato: las empresas transnacionales representan un 1% del total de empresas de alimentos y bebidas, pero son responsables del 52% de las transacciones comerciales, mientras que el 99% restante son pequeñas y medianas empresas que se reparten el 48% del volumen de negocio en el sector.

No obstante, la Comisión argumenta que serán las pequeñas y medianas empresas las principales beneficiarias de la eliminación de las barreras no arancelarias, facilitándoles las exportaciones a través de la homogeneización de las normas aplicables.

Como ya se ha comentado anteriormente, el TTIP presenta también como objetivo eliminar barreras no arancelarias, es decir, conseguir compatibilizar las normativas de EEUU y la UE que en la actualidad pueden suponer un impedimento al libre tránsito de mercancías. Por lo que se refiere al ámbito agrario y alimentario, un informe del parlamento europeo ya ha identificado varios aspectos en los que la normativa europea y de EEUU es sustancialmente diferente y que por lo tanto, podría verse influenciada por el Tratado, como puede ser el caso de los Organismos Modificados Genéticamente o la utilización de tratamientos químicos en la higienización de la carne de aves de corral.

Pero a estos dos aspectos, cabe añadir otro grupo de materias sensibles en las que la normativa difiere de manera importante: estándares de bienestar animal, uso de antibióticos como promotores de crecimiento, utilización de hormonas en producción animal, sistemas de trazabilidad, límites a la utilización de fitosanitarios… El modelo de producción agrario europeo se ha configurado a través de incorporar principios éticos en la producción animal y unos estándares muy elevados de seguridad alimentaria a lo largo de toda la cadena de producción de alimentos.

Otro aspecto controvertido es la resistencia de los EEUU a respetar el sistema de indicaciones geográficas desarrollado en la Unión Europea.

El TTIP puede tener importantes consecuencias para el sector agrario europeo. La recientemente aprobada reforma de la Política Agraria Común se inspiró en unos principios de mayor sostenibilidad social y medioambiental de la agricultura europea, fortaleciendo el modelo de agricultura familiar por considerarla generadora de bienes públicos (externalidades positivas) e impulsando los canales cortos de distribución entre productores agrarios y consumidores.

En definitiva, estableciendo un análisis económico cuantitativo

  • Una reducción del 25% de las medidas no arancelarias (con excepciones) en todos los ámbitos y una introducción progresiva completa de la protección arancelaria incrementaría el comercio transatlántico adicional en un 40%. Los efectos en el sector agroalimentario serían más fuertes, con un aumento en un 60% de las exportaciones de la UE a los EE.UU. y un aumento de las importaciones de la UE de los EE.UU. de alrededor de 120% hasta 2025.
  • La simulación del escenario antes mencionado sugiere que los potenciales mayores ganancias de exportación de la UE se encuentran en las siguientes industrias: la carne roja (404%), el azúcar (297%), carne blanca (289%) y lácteos (240%) .
  • En la simulación del escenario antes mencionado se encuentra que el valor agregado agropecuario se ve afectado muy poco, a pesar de un gran aumento en el comercio bilateral. Se prevé que caiga un 0,5% en la UE y que aumente en un 0,4% en los EE.UU.. Los Estados miembros más grandes de la UE ven pérdidas cercanas a la media de la UE, mientras que los países bálticos se pronostican para registrar las mayores pérdidas
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